Espacio de reflexión sobre los elementos que pueden ayudar a mejorar la convivencia escolar
miércoles, 9 de noviembre de 2016
domingo, 6 de noviembre de 2016
lunes, 24 de octubre de 2016
ACTUACIONES EDUCATIVAS DE ÉXITO
Los grupos interactivos, las tertulias dialógicas y las comisiones mixtas de convivencia, como actuaciones dentro de un modelo dialógico de prevención y resolución de conflictos, van a encontrar las mismas dificultades y oportunidades para su puesta en práctica.
En este sentido, creo que la formación del profesorado en estos mecanismos de organización del aula y generación de normas es un pilar básico. Conocer estas estrategias, saber que son exitosas y cómo ponerlas en práctica puede ayudar a generar una dinámica de trabajo más acorde a planteamientos inclusivos y más alejados de clases magistrales y agrupamientos homogéneos, que son precisamente los espacios en los que se suele generar conflicto.
Pienso que
en estas estructuras organizativas no es tan decisivo la escasez de recursos,
que también, como el hecho de que se siga primando el desarrollo académico del
alumnado sobre el desarrollo socio-emocional; no dar la necesaria importancia
al desarrollo socioemocional del alumnado supone dejar en un segundo plano un
aspecto que influye decisivamente no sólo en su desarrollo personal y social
sino también en su aprendizaje.
Además,
todavía existe una visión muy individualista de la labor del profesorado; gran parte del profesorado no sabe o no está
acostumbrado a trabajar en equipo, de manera coordinada, teniendo en cuenta
otras perspectivas y se muestra receloso de que otras personas entren en su
aula, posiblemente por temor a ser enjuiciado.
Tampoco las
familias, a excepción posiblemente de los miembros de la directiva del A.M.P.A.,
están acostumbradas a participar y colaborar desde el Centro educativo. Se
siguen asumiendo roles muy diferenciados en la educación del alumnado. En
cambio la participación de la familia, por ejemplo en los grupos interactivos,
puede ser un mecanismo de primera mano para conocer lo que sus hijos/as hacen
en la escuela y promover una confianza que redundará beneficiosamente en la
educación del alumnado.
Por otra
parte, la estructuración curricular, horaria y organizativa en los Centros
dificultan muchas veces la flexibilidad necesaria para una organización
diferente a la generalmente establecida.
En
definitiva, el modelo disciplinar aún predominante puede considerarse la mayor
dificultad para las actuaciones educativas de éxito que se proponen. Por el
contrario, la buena voluntad del profesorado con el apoyo de un equipo
directivo que apuesta por modelos más inclusivos y dialógicos ofrece la mejor
oportunidad para adoptar iniciativas innovadoras, experimentar y conocer de
primera mano los beneficios de las actuaciones propuestas. Creo que tomar
conciencia del necesario cambio en los planteamientos educativos actuales y
conocer actuaciones de éxito que pueden contribuir a ello es la mejor combinación
para la mejora de la convivencia y los aprendizajes.
martes, 4 de octubre de 2016
Reflexiones y conclusiones
Analizada la realidad de mi centro, vistas las aportaciones de los compañeros y finalizado el
proceso de debate, la conclusión es que la prevención de la convivencia e
intervención es un tema que se observa como deficitario en nuestro sistema
educativo actual y que precisa de ser tenido más en consideración porque, en
definitiva, formamos personas que deben convivir en una sociedad plural.
En este sentido, son tan necesarios los aprendizajes
humanistas como los instrumentales y se deben articular estrategias de trabajo
que permitan al alumnado experimentar una convivencia positiva y generar un
sentimiento de pertenencia al grupo. Para ello, la formación del profesorado en
cuanto al carácter inclusivo que debe tener la educación se constituye en uno
de los pilares en los que se sustenta el necesario cambio. También la directiva
de un centro puede influir a la hora de fomentar o limitar iniciativas que
intenten la mejora de la convivencia.
Y, como de todos es sabida la influencia de la familia en la
marcha educativa de su hijo/a, no nos queda otra que tenerla en cuenta si
queremos que nuestra labor sea más eficiente. Podemos hacer partícipes al
propio alumnado y su familia en la educación ofreciéndoles las herramientas
necesarias, considerando circunstancias personales, solicitando y valorando sus
aportaciones y colaboración, todo ello en un clima de diálogo y consenso.
domingo, 2 de octubre de 2016
lunes, 26 de septiembre de 2016
Es evidente que a convivir se aprende conviviendo. Por ello, desde cada aula se debe apostar por prácticas metodológicas inclusivas que fomenten la interacción positiva de todo el alumnado en la construcción del conocimiento.
Lejos de posturas segregacionistas, de prácticas transmisoras, de discursos moralistas... me gustaría que en mi centro se aunaran esfuerzos para que el alumnado, formando parte de grupos naturales, pueda experimentar una convivencia pacífica al tiempo que aprende.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



